El Señor es mi pastor nada me falta

El Señor es mi pastor nada me falta
... en verdes pastos me hace reposar y adonde brota agua fresca me conduce.

Los dias felices

Los dias felices
No los olvidaremos jamas

En el bautismo de Oliver

En el bautismo de Oliver
No pude perderme la bendicion de mi sobrinito. Soy una tia modelo.

Mi gatito preferido

Mi gatito preferido
Qué juguetón es este Michi!!!

Me encanta la pileta!!!

Me encanta la pileta!!!
Aquí estoy como pececito en el agua

Ojos bellos, a quien miran desde el cielo?

Ojos bellos, a quien miran desde el cielo?
Pauli, danos la pureza de tu mirada

En el cumple de Pamelita

En el cumple de Pamelita
Somos las mejores amigas

El primer dia de escuela

El primer dia de escuela
La mejor alumna del jardin

sábado, 27 de junio de 2009

Un angel llamado Ana Paula

Llego a la tierra para hablarnos de amor y cada dia que pasamos con ella pensabamos que Dios nos amaba mucho para prestarnos su angel mas bello. Pero una mala noche de agosto comenzamos a darnos cuenta de que ella se estaba despidiendo rapido y que tenia una mision mas grande. Fue asi que una triste manana de diciembre, un jueves de mucho sol, ella se fue. Nos quedamos tan solos que no bastaban los abrazos de todos los familiares, vecinos, companeros de trabajo, companeros de escuela...fue una soledad profunda y dolorosa. Te despedimos como a una reina, chiquitita!!! Con cantos, con musica de violin, flauta y guitarra, con rosas y lagrimas. Pero nada basta para expresar lo que sentimos desde ese dia. Solo Dios sabe cuanto te extranamos y lo mucho que deseamos reencontrarnos un dia contigo en el cielo. Te amamos, Anita. Bendicenos desde el cielo.
Tu mama, tu papa y hermanitos

2 comentarios:

Santiago Aquino dijo...

Ya se acerca otro dia 11 y sin embargo, el tiempo no pasa desde ese triste dia en que te marchaste, chiquitita. Y pienso, que puedo hacer para agradarte? Quizas solo una oracion de tu papa y mia, como el otro sabado en Villa Elisa, cuando a pesar del tiempo feo, al terminar de rezar, nos enviaste un hermoso rayo de sol desde el cielo que pinto de dorado las flores amarillas que te trajimos. Si, quizas solo eso queres, pequena.
Con todo amor,
Tu Mamita

Santiago Aquino dijo...

Los hijos que parten con la aurora, ¿ a dónde van?, ¿qué misteriosa llamada no ha podido resistir sus jóvenes destinos?, ¿qué hicieron ellos con nuestro amor y sus plegarias?
La noche ilógica no dejó que el alba diera a la luz el día. Apenas unos pasos separan a veces la cuna del abismo. El tiempo es corto entre la sonrisa que lo arrullaba todavía ayer, y el cielo tabicado de una tumba.
El río no hallará nada de todo lo que le prometían sus sueños: la carícia ruda de las rocas, los besos de las hierbas y las hojas, el galopar por la cumbre de la montaña y por el raso indolente de los prados.
- A penas nacido, el océano ya lo ha tragado.
Los hijos que parten con la aurora nos dejan con nuestros besos perdidos y con el peso de nuestro cariño inútil. Nos dejan con ese amor que nos tritura, que arrastra sus cruces y pesares.
-Nuestros besos perdidos y nuestras amarguras que, éstos sí, jamás nos abandonan.
Y se nos dice: “La vida sigue y sigue. Tenemos que seguir también con ella”. Pero nosotros, con la obstinación de pobres gentes que nada entienden del fragor de su futuro aniquilado, nosotros nos preguntamos: “¿qué importa el camino que lleva hasta la tarde si hemos de marchar sin nuestro hijo”.
Aquel que roba nuestros hijos, roba también el sabor de los frutos del jardín de la tierra, roba la esperanza de las estrellas de las estrellas y la calma de las horas. Y hace del cielo un mármol frío donde yacen nuestras súplicas. Nuestras súplicas, ¿quién las oye?, ¿quién las oirá jamás? Si el cielo oiera las plegarias de una madre, el mármol se quebraría y su hijo volvería.
Los hijos que parten con la aurora, ¿lloran pensando en nosotros?
No, escuchadme… Detrás del velo, los hijos sonríen. ¡ya no tienen miedo, ya no sufren más! A las puertas del cielo dejaron sus lágrimas, las abandonaron en nuestras mejillas. Allá arriba, los hijos solo saben reir. El reis de los que juegan con las estrellas, de los que juegan a trapecistas con el arco iris. No se llora cuando cuando se juega en la dunas de las luces que ondean hasta el infinito, cuando se sabe que el infinito no desemboca en la nada, sino en otros horizontes, en otro azul, en otros cantos, en otros amores.
El tiempo de los ángeles es más corto que el de los hombres, porqué los ángeles no tienen aquí su casa. Por eso son ellos viajeros de la aurora. Cuando pases la frontera de las lágrimas y la rebeldía entrarás en la claridad que ese ángel te ha dejado y que tu sigues sin ver. Entonces crecerás hasta alcanzar la hora que te lleve a él.
¡Vuestros hijos son felices! Juegan a la rajuela en las calles del cielo, pero en su rajuela ya no hay infierno. ¡Son felices! Corren riendo por la movediza arena azul del firmamento encima de los rabiosos océanos, de los torrentes y volcanes, por encima del estuario del tiempo por donde van nuestros destinos.
Vuestros hijos os hablan, ¿No los oís? Ellos os dicen: ¿No sientes que mi mano acaricia tu rostro? ¿No sientes en tu pelo el aliento de mis besos? No hay ningún cariño inútil, ninguno de tus besos se ha perdido; yo los recojo… Ahora soy yo el que vela por t: la vida es una cuna y somos nosotros, vuestros hijos del allá, los que nos inclinamos sobre vosotros. Cuando a no te sientas angustiado, entonces por fin, entenderás mi voz.
Los hijos que parten con la aurora no son hijos de la noche; estan en el corazón del dia.
-Para nosotros las estaciones desaparecen y creemos que nos arrastran hacia la tarde, hacia un horizonte de pocas esperanzas. No vamos hacia la tarde, sinó hacia la aurora de nuestros hijos. Ellos nos esperan puesto que nunca nos dejaron. En la aurora de nuestros hijos está ya nuestra propia eternidad.

Este texto lo encontramos en el blog de Nazareth Maria, una preciosa princesa, que debe estar acompañando a mi dulce Paula. Luis y Ana Mari, los papás de Elena, se lo escribieron. Según ellos, creen que el escrito puede ser de Víctor Hugo.